El cuerpo fue mi primera herramienta de exploración.
A través del movimiento descubrí un lenguaje que se fue expandiendo con cada disciplina incorporada.
Teatro, danza, acrobacia aérea y modelaje conforman un recorrido donde técnica y expresión se integran. Aprendí a sostener una emoción frente a la mirada del público, a transformar el cuerpo en personaje y a construir una narrativa encarnada.
Trabajo desde la integración. La escena es territorio de investigación y adaptación constante. Vulnerabilidad y potencia conviven en ese espacio, y esa versatilidad es el eje de mi práctica artística.